20 may. 2014

Nido de vergüenza, entrevista a Borfa Fano


P.- “Sao, un campesino abandona su hogar y acaba uniéndose a un grupo de saqueadores marítimos para sobrevivir.” Éste es el arranque del argumento en líneas generales de Nido de vergüenza. ¿Una obra de piratas ahora? ¿Por qué?
R.-Sí,  es una obra de piratas del siglo XXI; creo que el tema está más vigente que nunca, basta con leer las noticias. Me sorprende como la práctica de la piratería que es algo que se había dado en el pasado hoy en día ha vuelto a tomar relevancia hasta el punto de afectarnos a todos de alguna manera cuando un barco es secuestrado.

P.- ¿Qué te sedujo del tema para acabar escribiéndola?
R.- Ocurrió todo de manera natural, casi sin darme cuenta. Vi varias noticias de barcos pesqueros apresados por piratas y, a raíz de eso, empecé a darle vueltas en la cabeza. ¿Cómo son estos nuevos piratas? ¿Cuál es la causa de su origen? ¿Cómo viven? ¿Cómo sienten? Me empecé a hacer estas y otras preguntas. Luego pensé en una historia que pudiera ubicarse en ese contexto, una historia que tuviera suficiente potencial dramático.

P.-¿Qué has pretendido contar con Nido de vergüenza?
R.- Básicamente hacer una reflexión sobre la figura de los salvadores. A lo largo de la historia y de manera cíclica ha habido revoluciones lideradas por libertadores. A través de la llegada al poder de Sao, el protagonista, he querido indagar en esa línea fina que separa a los libertadores de los dictadores. De fondo también aparece el tema del nuevo colonialismo practicado por occidente y el papel que aún se ve obligada a asumir la mujer en determinadas sociedades.

P.- ¿Cómo ha sido el proceso de escritura?
R.-Cuando comienzo a escribir una obra siempre pienso en dos cosas: escribir una historia que merezca la pena ser contada y escribir el teatro que a mí me gustaría ver como espectador. A partir de ahí trabajo y trabajo. Nunca puedo dilatar el tiempo de escritura de una obra cuando la tengo ya clara en mi cabeza; es extraño, pero necesito expulsarla cuanto antes. Verla escrita en papel es la culminación del proceso. 

P.- Me imagino que el objetivo final será verla representada en un teatro.
R.- Por supuesto que sí, el teatro nace para ser leído y representado. Muchas veces no entiendo ni me gusta el mundo en el que vivo y eso provoca en mí la acción de contar historias para poder hacerme preguntas y reflexionar sobre ese mundo que muchas veces no llego a comprender. Escribirlas nace del deseo de establecer una comunicación con los demás, ya sean lectores o espectadores. Por eso me parece de vital importancia que una historia acabe siendo editada y representada para disfrute del público. Y es que el teatro sin público no es nada.
 
Nido de vergüenza en la web de Ediciones Irreverentes