13 jun. 2018

El idiota, de Ángela Martín del Burgo. Basada en la novela de F. M. Dostoyevski.


El idiota
Autora: Ángela Martín del Burgo
En colaboración con Á. Álvaro Martín del Burgo
Basada en la novela de F. M. Dostoyevski
Colección Teatro, 87
ISBN: 978-84-17481-00-1 • 82 páginas • PVP: 10€

El idiota de Dostoyevski es un tratado sobre el hombre y un catálogo de las fuerzas que lo entrelazan. Convertir una novela como un océano en una obra de teatro de cámara exige aventurarse hacia una captación poética de la esencia y los temas de la obra. Debe haber espacio para el gesto animado, la palabra de amor, el juego y el silencio, pero también para la desesperación, el grito, la mirada incierta, la culpa, la duda, el lamento y el perdón.
            Lev Nikoláyevich, el príncipe Myshkin, es muy humano, pero más que un personaje es un ideal entre lo bello y lo frágil, cuya pureza rompe contra la tormenta del mundo. Myshkin, figura del loco-cuerdo, es un símbolo de la calma, la ternura y la verdad: la verdad que se hace insoportable a los hombres, y que contornan para poder sobrevivir. La cruzada de Myshkin es una llamada del espíritu ante lo intolerable, ante aquello que nos hace violencia y vuelve impropia la existencia del hombre; es una búsqueda no tanto de la razón como de lo razonable, del Bien que es la justicia en común y la vida con autenticidad. La condición humana parece sin embargo oponerse a todo ello con las pasiones, el deseo que nos asalta, la impureza, el mal y el poder. Esta lucha de fuerzas es el drama de nuestros cinco personajes, cuya esperanza parece quedar en el perdón y la aceptación, y también en ese amor, más angelical que erótico, que es la compasión. No hay libertad en el mundo si, con devoción y ternura, no somos en el otro. (Á. Álvaro Martín del Burgo)

ÁNGELA MARTÍN DEL BURGO
Morón de la Frontera (Sevilla)
Novelista, poeta, autora teatral, doctora en Filología y profesora de Lengua española y literatura. Ha publicado las novelas El mundo entero pasa por Marsella, Asesinato en la Gran Vía, Ningún camino de flores conduce a la gloria y Cenizas sobre un mar de agosto, así como el libro de relatos La muerte de Mário de Sá-Carneiro o La soledad y el poeta. Los poemarios: Dónde la muerte en Ámsterdam, Enigma y misterio de Italia, y otros poemas, Poemas de viaje, Caducidad de lo real (Premio Ciudad de Miranda, 1996), La mirada asombrada y Un sueño breve. Y ha participado en diversas antologías. Traducida al italiano en la antología bilingüe Poesia e Cultura. Due mondi, due culture (Italia), por cuyo poema, "Bologna. Piazza Maggiore", recibió el Diploma Autore dell´Anno 2008. Y en las antologías de poesía contemporáneaPoesia e cultura y Parola e vita (Italia). Premio Literario Internacional Omaggio a Pablo Neruda & Salvatore Quasimodo. Ha colaborado en la revista literaria Cuaderno Sie7e; en Isidora (Revista de Estudios Galdosianos); en Prótesis y en los Congresos de Novela y Cine Negro en Salamanca.

Á. ÁLVARO MARTÍN DEL BURGO
(Bilbao, 1996)
Se dedica a la filosofía y al Arte: música y literatura. Como pianista ha actuado en salas como el Auditorio Nacional, los Teatros del Canal, el Auditorio Ciudad de León, etc., tocando como solista con orquestas como la Orquesta del Real Sitio, la O. Sinfónica Amaniel y la Joven Orquesta Leonesa (JOL)-Joven Orquesta Provincial de Málaga (JOPMA). Ha sido galardonado como Pianista solista clásico premiado por la Fundación Miguel Ángel Colmenero, y ha recibido premios en el Concurso al talento de la Fundación Catarina Gurska, el Concurso Nacional de Jóvenes Pianistas Ciudad de Albacete (Juventudes Musicales), el Premio Internacional de Interpretación Great Composers Competition, el Concurso Ciutat de Carlet o el Premio de Honor Amaniel. Estudiante de Filosofía, ha obtenido el primer premio en la Olimpiada Filosófica de la C. de Madrid. Ha escrito ensayo en la revista Paideía y en la Ed. Incipit Philosophia, así como ha colaborado en antologías colectivas de poesía. Ha publicado los poemarios Y en el aire, los adioses (Ed. Cuadernos del Laberinto) y, próximamente, Según contaba el molinero.