30 jun. 2015

Los días de los Turbín, Mijail Bulgákov, Asociación de Directores de Escena

Como se señala en la abundante, cuidada e imprescindible documentación que se incluye en el volumen -qué excelente trabajo del editor, Jorge Saura-, la obra fue escrita por Bulgákov a mediados de 1925 como adaptación teatral de La guardia blanca, una novela del propio autor, ambientada en el sangriento conflicto civil que asoló Ucrania en 1918-19.
Conviene subrayar las fechas, pues indican que Bulgákov abordaba en ella sucesos militares, políticos y sociales que habían tenido lugar apenas seis años antes. En ellos, habían estado implicados el ejército contrarrevolucionario ruso, los nacionalistas ucranianos, el ejército alemán, el ejército bolchevique, destacamentos de cosacos y los Gobiernos de Francia e Italia. En menos de un año, la ciudad de Kiev, lugar en el que transcurre la acción, fue ocupada militarmente por unos u otros hasta cinco veces.
Así pues, el autor se enfrentaba a acontecimientos muy graves, muy cercanos en el tiempo y, en consecuencia, muy presentes en la memoria de la sociedad y, sobre todo, de la clase intelectual y política rusa de la época.
Bulgákov decidió narrarlos primero, y teatralizarlos después, desde el punto de vista de una familia de clase media alta, estrechamente vinculada al ejército “blanco”, es decir, al ejército contrarrevolucionario ruso. Y lo hizo evitando cuidadosamente la aplicación de un tratamiento maniqueo. Una audacia que contribuyó a que la pieza fuera acogida con extrema hostilidad,

En Los días de los Turbín, los hechos históricos son un ruido externo -en ocasiones, “strictu sensu”- del cual conocemos únicamente sus ecos eficaces: cómo influyen y cómo son interpretados por el pequeño grupo social y familiar que se debate en escena.