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20 mar 2025

Manuel Muñoz Hidalgo presenta “Quevedo, la palabra y el muro”


P.- ¿Se puede considerar tu visión sobre Quevedo novedosa en el panorama literario español?

R.- La visión de la obra bajo la perspectiva en que se observa a un ser poliédrico, contradictorio, polémico y genial requiere una exposición o tratamiento acorde con el personaje.

            En el Siglo XIX, Narciso Serra, escribe y estrena "La boda de Quevedo", comedia en verso y Eulogio Florentino Sanz el drama "Don Francisco de Quevedo", también en verso siguiendo el canon de la dramaturgia de su época. Posteriormente Alejandro Casona "El caballero de las espuelas de oro", tres piezas con éxito parcialmente biográficas.

            En Quevedo, la palabra y el muro mi apuesta es reflejar el ying y el yang que identifica al destacado escritor del barroco, y los recursos literarios que he utilizado pueden ser, si no novedosos, al menos atractivos dentro de la escritura actual para la escena no sólo en España.

 

P.- En el aspecto estético y estilístico ¿Cómo has enfocado la creación del texto?

R.- Utilizo el diálogo, el vehículo más directo para acercar la belleza. Según las normas de la sociedad o educación en la que se realiza, pendiente de conductas y conocimientos que exige la estética literaria, como recurso, permite conseguir inquietud, asombro, atención, interés del lector o espectador de todos los tiempos facilitándole realizar un proceso creativo de libre expresión que conduce a la reflexión más adecuada. Cuando escribo no tengo únicos modelos lingüísticos para la creación del texto. Sí estoy abierto a todos los procesos creativos.

 

P.- Hay un Quevedo crítico con el poder y otro dúctil con ese mismo poder.

R.- Para juzgar o evaluar la corrección de las acciones libre y conscientemente que mide la conducta del individuo y de la sociedad hay que ser tolerante según las leyes establecidas, cumplir con lo que se promete, ser leal, honesto, cuya sabiduría y virtud están por igual. La ignorancia jamás podrá ejercitar el bien. El conocimiento es poder y en Quevedo se encuentra el crítico del poder, que es autoridad, la Sumisión de quien no lo tiene, y el sensor que enmienda las acciones humanas, además con el arte de la fuerza de las palabras.

            Si el conocimiento proporciona libertad y su dominio origina poder un pueblo sin conocimiento está sometido a los intereses del pensamiento crítico. En Quevedo la duplicidad es constante.

 


P.- ¿Cómo fue Quevedo en el amor?

R.- Para él, sin duda, uno de los escritores más insignes del Siglo de Oro de la literatura española, el amor fue todo contrariedad pues no hace feliz a quien lo busca, porque él realmente no lo disfruta, utilizando la sátira más cruel y más hiriente. A través de sus escritos conocemos lo que significó el sentimiento amoroso inalcanzable, petrarquista, característico de su época, mostrando a veces desprecio, misoginia, con el disfraz de la burla y hasta el menosprecio al no ser correspondido, cuando el amor fue para Quevedo su mayor obsesión, convencido de que es lo único que verdaderamente prevalece sobre lo efímero y mundano.

            Amó como todo ser apasionado, conoció triunfos y fracasos, victorias y derrotas que le inspiraron los versos más tristes y sublimes, paradógicos, contradictorios, difíciles de entender, pero cercanos, que sólo un genio como él pudo escribirlos y provocar en la posteridad sorpresa y entusiasmo. Don Francisco de Quevedo amó porque necesitaba ser amado.

 

P.- Tu anterior obra Abadón, el Ángel de la Muerte, ¿podía ser considerada una obra religiosa que bien podría haber sido escrita en el barroco o en otro tiempo pasado?

R.- Por su estructura y contenido recrea las representaciones sacras, medievales, impulsadas por la iglesia católica romana en los templos, pórticos o plazas de las ciudades  y pueblos con los temas principales: El amor, la vida y la muerte, que lo mismo trataron griegos y romanos en homenajes a sus dioses durante las celebraciones religiosas. Es un drama litúrgico sin pretender adoctrinar, sino evocar el Juicio Final descrito por Juan en el Apocalipsis.

 

P.- ¿Cuáles son los planes de presentación de tu obra sobre Quevedo?

R.- En el Real casino de Murcia se ha organizado un acto-encuentro sobre mi trayectoria literaria para el próximo ocho de Mayo, donde se presentarán mis últimas

publicaciones de teatro, evento presidido por el Excmo. Sr. D. Cristóbal Colón de Carvajal, Duque de Veragua y Marqués de la Jamaica.


Todo sobre el libro http://www.edicionesirreverentes.com/teatro/la_palabra_y_el_muro.html

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9 abr 2019

Manuel Muñoz Hidalgo habla sobre August Strindberg



P.-¿Cómo podemos explicar al lector quién es August Strindberg?
R.- Tras un ejercicio de identificación y complicidad, con el rito de entusiasmo para ponerse en lugar del otro, en este caso, el genial autor sueco, a través de sus propios testimonios y escritos, sus circunstancias personales, la justa coherencia y el análisis de sus contradicciones, es posible descubrir su interior, no sin riesgo y sorpresa.

P.-  Usted muestra a la perfección en esta obra el desequilibrio mental de Strindberg, sus alucinaciones y miedos. ¿En qué fuentes o textos se ha basado?
R.- Para conseguir una pieza fidedigna y mostrar la realidad, me informé sobre lo que motiva los cambios de carácter, los síntomas de la locura, los tipos de trastornos, las principales enfermedades mentales, las causas que provocan un brote psicótico, con el asesoramiento de psiquiatras y mi propia experiencia en un manicomio donde pasé el turno de noche al cuidado de los pacientes en ese mundo dantesco y desgarrador para hacerme la idea del estado de enajenación. Strindberg estuvo al borde de la locura. Lo cuenta en Diario de un loco, Inferno. Su obra en general ha sido el vehículo para descubrir el pensamiento más íntimo del autor sueco sobre la vida, la muerte, el amor, el
fracaso y el triunfo.

P.- Es un monólogo un tanto especial; pero en realidad, Strindberg no está solo.
R.- Nadie está solo cuando permanece la memoria. Opté por esta forma dramática que aportase mayor veracidad. ¿Quién no habla y se enfrenta consigo mismo y con los recuerdos para encontrar soluciones en estado onírico, depresivo o normal? Hablar es
necesario, aún con el silencio, como alimento de la razón.

P.- Su obra ¿es más una exigencia de la libertad o una denuncia de una sociedad cínica y podrida?
R.- Las dos opciones como portavoz de Strindberg. Si tenemos prejuicios y miedos no seremos libres, fuertes y respetados. Sólo en el orden, conocimiento y disciplina se encuentra la fórmula para conseguir la libertad y denunciar la corrupción, el abuso del
poder y la mentira de los depredadores del bien común, lamentablemente con legalidad.

P.- ¿Se puede decir que al mismo tiempo es una obra intimista y una obra exhibicionista?
R.- En busca de respuesta a dudas y prejuicios, me refugio en el teatro como autoterapia, me miro en él como en un espejo e intento que el lector de teatro o el público haga lo mismo, se vea tal como es sin culpa ni remordimiento. En toda mi obra destaca el intimismo y la exhibición porque además de mostrar los más profundos sentimientos los exhibe con cierto narcisismo y complacencia

P.- ¿Cómo imagina su puesta en escena?
R.- Realista, acorde con el espacio y tiempo de la acción dramática. Los requisitos técnicos pueden reducirse a una simple cámara negra, los elementos de ambientación que irán apareciendo según los cuadros, iluminación adecuada y los efectos sonoros y visuales que matizan el texto. Al tratarse de uno de los dramaturgos más reconocidos en el mundo, que pasó la mayor parte de su vida en el S.XIX, aprovecharía un teatro con escenario a la italiana.

P.- Completa el volumen el texto Isabel y Fernando, rigor y prudencia que nos muestra una imagen poco conocida de los Reyes Católicos; sus desavenencias matrimoniales.
R.- La imagen idílica de Isabel y Fernando es idéntica a la de los matrimonios actuales, también de la Realeza, en la difícil convivencia sin amor, sólo por otras razones. Si además no escribes por encargo o presiones fanáticas, con estudio e investigación ,dispones de suficiente criterio e imparcialidad para hacer un drama serio y creíble con las limitaciones de la intuición, las virtudes e imperfecciones humanas, los conflictos y acuerdos conyugales, no como relatan, si es que aparecen, en las crónicas cortesanas de aduladores y agradecidos.



P.- Su Isabel es culta, luchadora, vehemente, pero ¿tenía algún punto débil?
R.- Los celos, que derivan en egoísmo y esclavizan la voluntad. Estaba enamorada profundamente de Fernando, su marido, que además le era infiel.

P.-  Nos presenta un Fernando astuto, desconfiado, mujeriego impenitente, conspirador. ¿Cómo pudo sobrellevarlo todo Isabel?

R.- Tan inteligente como Fernando, leal y virtuosa, con el atractivo de la generosidad, se responsabilizó de las debilidades y errores del marido, no sólo por intereses, metas y aspiraciones comunes sino por el amor que le tenía. El amor superó las dificultades conyugales y fortaleció su espíritu con la entrega total a sus deberes como reina y esposa en la fe de sus creencias que tanto había defendido y la condujo a tomar
decisiones eficaces, compartir ambos la responsabilidad de sus reinos.

P.-  Para acabar, se le considera uno de los más destacados autores de teatro histórico en España.¿A qué se debe?
R.- La curiosidad, predilección e interés por la Historia y sus protagonistas me condujo al drama histórico, a dedicar la mayoría de mi obra a la recreación de temas basados en acontecimientos históricos o las vidas emblemáticas de sus personajes, que no se deben olvidar, con una visión crítica y didáctica en prosa o verso. He vivido y vivo para el teatro, no del teatro, lo que me facilita la dedicación suficiente para la investigación, hacer el trayecto creativo hacia el entendimiento en solitario, irreverente.



Manuel Muñoz Hidalgo en Conocer al Autor



Manuel Muñoz Hidalgo en Conocer al Autor, lectura de la obra